Revista Grao

1927 - El paso del tiempo en nuestras playas

La playa o las playas de Castellón que actualmente conocemos, distan mucho de las que conocieron generaciones anteriores. La naturaleza misma, con la ayuda de la mano del hombre, hacen que continuamente varíen en uno u otro sentido, lentamente, pero sin que nada ni nadie le pueda impedir su marcha.

Esta "atrevida" fotografía, en el verano de 1925, en la playa del pinar, con las casetas moviles.-


Para hacemos una idea de la movilidad y cambio de nuestras playas, haremos una pequeña historia, que limitaremos solamente al siglo XX, ya que si nos remontamos a épocas lejanas, llegaríamos a descubrir que la orilla del mar que hoy conocemos, llegó a estar junto al Ingenio (en la Avenida del Puerto) y más allá, hasta el llamado Molí de la Font, (según publicación de Juan Bta. Porcar, en el Boletín de la S. C. C.). Por tanto y para hacer un resumen de la historia de nuestras playas, comentaremos que a principios del siglo XX, había una playa continuada desde el límite de Benicassim, hasta el linde con Almassora, playa que recibía el nombre del Pinar la situada al norte del Grao, y del Serrallo, desde el Grao hacia el Sur.



En la Playa del Pinar, que comprendía desde el conjunto de pinos, hasta la orilla del mar, a una distancia de varias decenas de metros, de dunas de arena y matojos de juncos, a principios de siglo, se comenzó a instalar casetas de baño de madera, edificadas sobre pivotes del mismo material, que servían de aislante de la humedad y de las posibles mareas provocadas por los temporales veraniegos.


Casetas de baño en la playa del pinar, en la década de los años veinte / treinta.


Casetas con unas medidas aproximadas de unos cuatro metros de fachada, por unos seis metros de fondo, que estaban dotadas de "habitación y terraza", desde la cual tomaban el sol y disfrutaban de las vistas de los y las bañistas, la recatada sociedad de aquella época.

Había unas estrictas normas de conducta, tanto en lo que corresponde al vestuario, (bañador, gorrito, zapatillas y albornoz), como en lo tocante a las fechas en que debía de disfrutar de los baños. Jamás antes de la festividad de la Virgen del Carmen, por aquello de "¡lo que podía ocurrir si uno o una se bañaba antes de tiempo!"; y había que respetar asimismo, la novena de los baños pues se consideraba una temeridad, el sobrepasar esta "elevada" cantidad de chapuzones.

Año 1934.- Vicente Ferrer, mi hermano, con su canoa y nuestra madre, al cuidado.-

A finales de los años veinte o quizás al principio de los años treinta, la playa del pinar se vio ampliada con la instalación de unas "Casas de Baños", dos concretamente, una que regentaba la familia Olivares ("Panollos") y la otra la familia de los Torrent ("Carics"), situadas al comienzo de la playa, enfrente de lo que hoy es el Planetario, en las que la gente que no disponía de caseta en propiedad o alquiler, pudiese utilizarlas para cambiarse de ropa y guardarropía, durante el día de estancia en la playa, puesto que en aquella época no se podía ni imaginar la posibilidad de cambiarse la ropa de calle por el bañador, a plena luz del día y mucho menos a la vista de los demás bañistas, previo pago de una cantidad que en principio se fijó en un xavo, deu céntims, o una perra gorda, como se le quiera llamar, hasta el año 36, en que se llegó a subir el precio hasta un quinzet, un real o veinticinco céntimos, de peseta, según la forma de expresarse de la gente.
Verano 1930.- Bañistas en la playa del pinar, frente al merendero Nebot, próximo a la casa de baños de los "Pañollos".-

Durante la duración de la contienda civil, prácticamente desapareció el espectáculo de las casetas de baño, y fue al comienzo de los 40, que volvió la costumbre de la instalación de barraquetes de bany, en la citada playa del pinar; pero en esta ocasión, las casetas cambiaron de forma y tamaño, ya que éstas se diseñaron, siempre de madera, de forma cuadrada de dos por dos metros, por otros dos de alzada, con un techo de dos vertientes, y un techado frontal de lona o cañizo que hacía las veces de toldo para ampararse de los rigores del sol veraniego y poder disfrutar de la reparadora siesta.
Hora de la siesta.- Toque de silencio.- Los niños a la orilla de la mar a coger cangrejos...

A estas nuevas "barraquetes de bany", acudimos gente de la clase media trabajadora de Castellón y del Grao, y ya íbamos con el plan de pasar allí la mayoría del verano, pues salvo en el hecho de dormir, allí pasábamos el día completo, y con más razón si había críos en la casa.
El desplazamiento hacia la playa, era un verdadero espectáculo, pues las familias cargaban con todos los bártulos necesarios para pasar el día; comida, agua, hielo, melón, etc... y una vez llegados había que vaciar la caseta que estaba repleta de todos los accesorios necesarios para la convivencia, tales como una cámara de camión (cuanto más grande, mejor, ya que entonces no se conocía las colchonetas), sillas plegables, hamacas, mesas, algún que otro sillón, pues había señores que eran verdaderamente cómodos y otras menudencias, y una vez vacía, había que convertir el habitáculo, en un nuevo domicilio, con cocina para hacer la comida y la cena, y un cuadrito para poder cambiarse de ropa. (Y ahora nos quejamos si nos dicen de un piso de 90 metros cuadrados es pequeño;).
Como los tiempos no daban para más, éramos felices con lo que teníamos a la mano.
Recuerdo que entonces todos los españoles éramos iguales, pero había unos (los pocos) que eran más iguales que otros (los muchos); que las casetas debían ser todas iguales; había una que era más igual que las demás, había una que era de cuatro por seis metros. No debo decir de quien era, pero si les diré que los materiales de la "edificación", los traía un camión militar y los operarios que la instalaban eran soldados; que todos los días de verano, había una guardia en la caseta; y que cuando venía el "veraneante" todo el mundo se cuadraba y se oían unos taconazos de muy señor mío. No doy más pistas.

Ya por los años sesenta y ocho, aproximadamente, comenzó el declive de las casetas de baño, las que en un primer año, luego de prohibir su instalación por una serie de excusas, que más daban la sensación de una tomadura de pelo a los habitantes de Castellón que otra cosa, instalaron unas casetas, similares a garitas de centinela, de lona, en una superficie de un metro cuadrado, (los gordos y gordas, abstenerse), las que se alquilaban por horas, y que duraron solamente dos veranos, para, dar preponderancia y preferencia a la Casa de Baños, que tenía duchas y otros servicios, pero que la gente trabajadora de Castellón y del Grao no nos podíamos permitir su utilización, por los precios prohibitivos que allí se cobraban. Las casetas desaparecieron; la Casa de Baños terminó como el Rosario de la Aurora, y llegó la nueva forma de disfrutar de la Playa del Pinar.
Las olas, la orilla, las casetas; ese era nuestro paraíso, que otros no pararon hasta conseguirlo...



La playa del Serrallo, era otra cosa del todo diferente. Situada en la parte sur del Grao, estaba completamente poblada de Alquerías, Barracas, Villas de más o menos categoría, y, por supuesto, las correspondientes acequias propias de una exuberante marjalería, que llegaban casi hasta la misma orilla de la mar. Tierras y acequias que llegaban sin alteración, hasta la misma playa de Almassora, interrumpida su continuidad por la gola y fuente de "La Barrasota". Las edificaciones hechas de mampostería, de una o dos plantas, tenían todas las comodidades y adelantos propios de la época, disponiendo la mayoría de su cisterna para almacenamiento y suministro de agua potable.

Todo ello duró hasta que comenzó la construcción del puerto de Castellón, ya que a partir de ese momento se creó una corriente y la mar empezó a entrar en la tierra lentamente, pero sin pausa, arrasando todas cuantas propiedades encontró a su paso y tragándose día a día, hanegadas y hanegadas de terreno, hasta que se llegó a la decisión de construir el muro de contención que ahora conocemos, que naciendo en la base de la misma escollera de poniente, llega hasta las inmediaciones de la Refinería. Obra ésta efectuada por el gallego Eduardo Barreiros Rodríguez en su calidad de contratista de obras, además de fabricante de automóviles.



Había una tercera, si la podíamos llamar playa, situada en el puerto pesquero, lo que hoy es la lonja del puerto, entre la escollera del Club Náutico y el varadero, Playa del Paseo Buenavista – año 1932 frente a la Iglesia, que siempre la conocí llena de algas; cantidades enormes de algas; en toda mi vida, en muy pocas ocasiones, la vi en su estado de playa limpia, playa de arena, por lo que la cito simplemente como curiosidad y no como verdaderamente donde se pudiera disfrutar como lugar para bañistas.
Esta es, en síntesis, la historia que conozco y he vivido de las playas de nuestro Grao de Castellón y de lo que puedo dar fe.

Lógicamente, hay que señalar que además de estas tres, nuestra generación y anteriores, nos hemos bañado en la playa que había frente por frente del Caserío, en las épocas en que los días de temporal, las barcas amarraban en las rejas de las casas de la hoy calle de Buenavista, época que duró hasta los años treinta y algo, como justifica la fotografía adjunta que muestra al autor, con mi hermana y mi abuelo “Moreno” en el verano de 1932, en la playa frente a lo que hoy es la Tenencia de Alcaldía.-




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Textos: Sergio Ferrer de Almenara


Fotos: Vte Ferrer Compañ, Sergio Ferrer y archivo familiar.-

1905 - El Rey D. Alfonso XIII en el Grao


Hace pocos años, que S.M. D. Juan Carlos I, viene puntualmente a nuestro Grao, precisamente alrededor del día de su santo, San Juan, 24 de Junio, para participar en las regatas que anualmente celebra el Club Náutico de Castellón, ahora REAL Club Náutico, en la regata puntuable para el Campeonato de España.

Como consecuencia de estas visitas, han sido bastantes los comentarios que se han escuchado en el sentido de que “Ya era hora de que un Rey viniese al Grao”, desconociendo el hecho que el abuelo de nuestro Rey, el entonces Rey de España Don Alfonso XIII, el día 13 de abril de 1905, a la edad de 19 años, menos un mes, visitó Castellón y el Grao, dando un paseo por el puerto en la Panderola, siendo ésta la segunda visita Real de un monarca al Grao, concretamente. La primera había sido el día 2 de septiembre de 1415 y fue el Monarca Fernando I de Antequera, su esposa, la reina, acompañados por su hijo Alfonso, el futuro rey Magnánimo y la esposa de éste doña María de Castilla.

Esta visita, de Alfonso XIII, naturalmente producía una serie de gastos para la Junta de Obras del Puerto, la que a la vez que se apuntaba el tanto de poder atender a tan alta Personalidad, adquiría la responsabilidad de organizar esta serie de actos, lo cual representaba el disponer de una serie de instalaciones para atender al Monarca. Un motivo excepcional de gasto ocurrido durante el semestre fue el viaje de S.M. el día 13 de abril.

En sesión general extraordinaria celebrada el día 28 de marzo de 1905, la Junta acordó influir cerca de las autoridades para que S.M. visitara las obras en construcción del dique de Levante de este puerto y, que en consecuencia, se preparase lo necesario para que resultara una manifestación digna del Jefe del Estado, en armonía con la importancia de las obras y el estado económico de la Junta.

Se aceptó la idea de asentar la vía necesaria para que el Tren Real del Tranvía de Onda al Grao de Castellón pudiese llegar al extremo de la escollera en construcción, donde se prepararía un andén y un pabellón para apearse S.M. y séquito, con el objeto de ver bascular Wagones de escollera y trabajar las grúas en el revestimiento. Al efecto se designó a la Comisión de obras de la Junta, para que desarrollaran lo acordado y se hicieran todos los trabajos necesarios para llevar a cabo aquella idea.

Idea que pudo fácilmente realizarse encontrando muy propicios a los Ingenieros Jefes de la 2ª División de ferrocarriles que permitieron, por el suceso extraordinario de que se trataba, que provisionalmente se enlazaran las vías de las obras con la de la Compañía del Tranvía y además contando no sólo con el consentimiento de esta Compañía, sino que proporcionó también toda clase de facilidades prestando material de vía y auxiliando con algunos jornales.

A pesar del poco tiempo que S.M. estuvo en Castellón, las obras de este puerto merecieron el honor de ser visitadas por el Jefe del Estado, que vio bascular con precisión y rapidez, dos wagones de escollera de 2ª clase; S.M. vio el estado de las obras que están en su comienzo y comprendiendo la necesidad de darles mayor desarrollo ofreció atender el mensaje que tuvo el honor de presentarle el Sr. Presidente de la Junta, en el que se suplicaba aumento de subvención”.
Los gastos en total ocasionados por la visita, ascendieron a 3.389,42 pesetas por los siguientes conceptos:

Obras del enlace provisional de la vía del
Tranvía con la de las obras.................................... 828,14
Colocación de carriles intermedios del andén.............. 783,51
Construcción y ornamentación del pabellón.............. 1.756,02
Arreglo de la escala de los medios de embarque............ 21,75
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Total. . . . . . . .. . . . . . . . . 3.389,42
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A estos gastos hay que añadir Imprevistos Secretaría 265,20
"Gastos ocurridos con motivo de la visita de S.M. el Rey a las obras".

Excuso decir la expectación que produjo en el Grao, de aquella época, la visita de tan Regio visitante. Las calles se llenaron de todo el pueblo marinero y mucha gente venida desde la capital. Las escenas de fervor y entusiasmo se sucedían una tras otra y los vítores a nuestro Rey se sucedían sin interrupción.

De todos es sabida la nobleza de la gente de la mar y la sinceridad con que se expresa el pueblo, por poca que sea su cultura, que en aquellas épocas era bien poca, dados los escasos recursos de que se podía disponer, por las necesidades perentorias de atender primeramente al trabajo de casa y luego, si se podía, ampliar un poco la cultura.

Esto viene a colación para dar a conocer el nacimiento de uno de los apodos existentes en la actualidad en el Grao y que tuvo origen, precisamente, con motivo de aquella visita.

Durante el viaje que S.M. D. Alfonso XIII hizo con la Panderola. (Tren Real del Tranvía a vapor desde Onda al Grao de Castellón), hubo una chica que no paró en todo el recorrido de vitorear al Monarca y desearle toda clase de parabienes y bendiciones (Bendisions per el Rey...¡¡¡ ) una y otra vez. Pues bien, a partir de aquel día a Vicenta Trilles Arnau, que así se llamaba, se la apodó, “Senteta la Bendisió”, lo que han heredado sus hijo/as, nietos y demás.

Como anécdota quiero hacer constar que, al regresar el Rey en la Panderola a su paso por la calle de Buenavista / Baleares, en esa curva descarriló en vagón saliendo las ruedas de los raíles, y en menos de lo que cuesta contarlo, los pescadores que estaban saludando a su Majestad, cogieron el vagón en volandas y a pulso lo colocaron nuevamente en su sitio, pudiendo continuar sin más incidentes el viaje real.

Esta es, a grandes rasgos la reseña de la segunda visita, que se recuerde, de un Monarca al Grao de Castellón, el día 13 de abril de 1905.
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Sergio Ferrer de Almenara


1889 - Piedras centenarias


A consecuencia de los trabajos llevados a cabo por la Junta de Obras del Puerto, o como ahora se llame, para la remodelación de todo el muelle de costa, para convertirlo en zona de esparcimiento y disfrute del pueblo, luego de haber terminado las oportunas obras de los chiringuitos en el solar correspondiente a la antigua Escala Real, obras éstas que han contado con el beneplácito del público, tanto de nuestro Castellón como de las muchas gentes que las visitan provenientes de los más dispares lugares de origen, establecimientos que disfrutan de la asistencia de clientes, tanto en los días plácidos del invierno, como en cualquier día de las otras estaciones. Obras que se prolongan con la construcción de un bonito y simpático jardín anejo a estas instalaciones, para disfrute de niños y mayores, al proseguir con la serie de obras previstas para la renovación del muelle costero en zona lúdica, al comenzar la cimentación para unas nuevas obras, al norte de las anteriores, aparecieron unas piedras de sillería en forma semicircular escalonada, que al principio de ser descubiertas, fueron motivo de diversas y diferentes explicaciones, (desde si se trataba de la Torre de vigía, construida allá por los años 1571, a resultas de la visita que en el año 1562, el día 26 de agosto, había mandado S.M. el Rey D. Felipe II, al ingeniero D. Juan B. Antonelli), hasta otras historias de variado tema.

Hechas las oportunas averiguaciones y consultados planos referentes a nuestras playas y diferentes estados de la iniciación de nuestro puerto, se puede llegar a establecer, con bastante aproximación, los datos que corresponden a la construcción de dicha base, que no es, ni tenía más finalidad, que de servir de soporte al Pantalán o muelle de hierro instalado en nuestra playa (mientras se va construyendo el Puerto), para poder cargar en el extremo de la plataforma del mismo, las mercancías que llegaban al Grao, a través del ferrocarril de Onda al Grao y ser embarcadas, repito, sobre barcazas (conocidas con el nombre de “mulas”), impulsadas a remo, desde el pantalán hasta los barcos o pailebotes situados en lo que había de ser el centro de nuestro incipiente puerto.

Se puede apreciar en este plano, fechado el día 8 de diciembre de 1881, que en toda la línea de la playa, no aparece ningún indicio de dichas piedras en las proximidades del faro y casa del farero, detalle que ya se puede advertir en el plano siguiente, fechado en el año 1900, donde se advierte la colocación y situación de la base del pantalán, en el lugar donde ha sido descubierto actualmente.

En este plano, observamos todos los detalles necesarios para la consecución y construcción del pantalán, con detalle del trayecto de las vías para el ferrocarril, así como los muros de contención alrededor de la base del muelle metálico y de la casa del farero. En el mismo, aparecen las cotas del límite de la costa, en abril de 1891, en octubre de 1893 y en la “actualidad”, que se refería al año 1904. Dada la cantidad de datos, cotas y coordenadas del presente plano, se supone fue el definitivo para la construcción del muelle metálico.

Por R.O. de fecha 1 de junio de 1889, se tiene a bien otorgar a D. Mateo Vila Tarazona, la oportuna autorización para construir en el Grao de Castellón, un muelle embarcadero del sistema de celosía, para uso público. “Se dará principio a las obras en el plazo de seis meses, y se terminarán en el plazo de dos años, contados uno y otro, desde la publicación en la Gaceta de Madrid, de la orden de autorización, a Don Mateo Vila Tarazona”.
“Se transfirió, en primera instancia a favor de D. José Vilarrasa y posteriormente a D. José Gallifa, prorrogado condicionalmente por R.O. de 26 de junio de 1920, con el objeto de destruir el embarcadero en cuestión, haciendo desaparecer el peligro que constituye por su mal estado y dejando libre la zona que ocupa, para el avance de las obras del Puerto”.
El día 30 de junio de 1922, se dio por finalizado su servicio, una vez desmontadas sus partes útiles del muelle.

Para que no haya duda respecto de la situación y función de este hallazgo, me permito adjuntar una fotografía panorámica de la calle de Buenavista, con el pantalán al completo, y en el centro de dicha fotografía se aprecia un cuadrado que, ampliado éste, se ve con todo lujo de detalles la construcción aparecida, cuando estaba en pleno auge y funcionalidad.
Esta fotografía esta situada alrededor de 1913, cuando aun faltaban nueve años para su demolición.

Respecto a la Torre Vieja, que se suponía que eran estas piedras, Torre destinada a la vigilancia de la costa, y protección contra los Moriscos y Bandoleros que por aquellas fechas poblaban nuestras costas, torre sita en nuestra playa, que estaba “Entre la olla de Benicassim y la otra torre situada en la desembocadura del río Mijares”, dicha Torre se encontraba en los años cincuenta, dentro de la dársena del puerto, frente al Club Náutico, dirección Este, a unos trescientos metros de distancia, hacia la bocana del puerto y a unos cincuenta metros de la escollera del citado Club Náutico, según se puede apreciar en el plano que se muestra, del año 1871. Esta Torre, o mejor dicho, los restos de la misma, se podían apreciar por los que entonces nos bañábamos en aquellas aguas, ya que se podían ver y tocar, buceando en aquella profundidad que no excedía de los 2,50 metros aproximadamente. Restos que fueron dinamitados posteriormente al ser peligrosos por el tránsito de embarcaciones de un mayor calado.
La existencia de esa "torre vella" ya se aprecia en el detalle del boceto del nuevo puerto, fechado en 1871, que quedaba en el centro de la escollera de poniente y que por sus razones, al llevarlo a la realidad, se desplazó de forma que los restos de la torre quedaron dentro de la dársena portuaria.

Por tanto espero haber contribuido a aclarar, si es que existían, las posibles dudas acerca del origen y destino de las piedras del muelle de costa.
Esta es tal cual, la redacción que en su día hice respecto de las piedras de la base del pantalán metálico de nuestro puerto. Pasado el tiempo, debo aclarar que aquellas piedras sirvieron como base y vaso de la nueva fuente que, con motivo del centenario del puerto, se construyó a la entrada del mismo, aunque no hubiese estado de más, poner una placa exlicativa del origen y procedencia de aquel material. De todas formas aun estamos a tiempo de subsanar este pequeño detalle; espero que el responsable de esa área cultural del puerto recoja esta iniciativa, por lo que le doy mis gracias anticipadas.
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Texto y fotos, originales de: Sergio Ferrer de Almenara.
Planos facilitados por la J.O.P de Castellón.-

1881 - La calle del Conejito



Entretenido estaba ojeando una escritura de división de bienes de unos antepasados míos, así como el testamento de José Arnau i Pina, casado con Vicenta Mestre Mustieles, (predecesores de mi abuela paterna Vicenta Compañ Arnau), fechado en Castellón de la Plana el día 28 de noviembre de 1878, ante el señor Notario don Miguel Clemente Boix; esta lectura me facilitó muchos datos para acumular antecedentes genealógicos de los diferentes apellidos heredados de mis padres, abuelos etc., que en estos momentos estoy trabajando, pues en estos documentos aparecen bastantes nombres y apellidos de ascendientes y descendientes, así como de consortes de los hijos e hijas de los citados, y la distribución de la herencia, consistente en unas casitas y unas marjales situadas en el Grao de Castellón.

Esto no tendría mayor importancia, si no es que dichas casitas estaban situadas en la calle del Conejito, números once y trece, y descritas con bastante lujo de detalles, como corresponde a unos documentos de esta índole, calle ésta de la que solamente tenía una remota información, y ninguna constancia escrita ni gráfica, dado que esta denominación de “Conejito” desapareció en el año de 1898, por lo que esta localización dio origen a una nueva investigación de datos y busca de documentos gráficos que avalasen esta situación.


Según se puede apreciar en el mapa fechado en el año 1871, las casas de la manzana formada por la calle del Conejito por delante, y la calle de la Alegría por detrás, y entre las calles número uno, después calle de Albareda, y hoy Baleares, por el sur, y por el norte la calle número dos, hasta el año 1906 que se llamó calle de Rizal y posteriormente sobre el año 1930 tomó definitivamente el nombre de Teniente Alloza; se puede sospechar que comenzaron su construcción, hacia 1850 poco mas o menos, sobre terrenos de marjal de propiedad municipal, puesto que en el primer censo en que aparecen habitantes en el Grao, en el año 1803 era de 26 (veintiséis) personas y el censo posterior del año 1865, que es el primero en que ya se encuentra el Grao desglosado como barriada independiente con personalidad propia, separado de la capital, los habitantes ya han aumentado hasta 427.

En el apartado quinto de la escritura dice “...se le adjudique una casa situada en este Grao, calle del Conejito, número trece, y una hanegada de tierra o lo que sea...”, “...la otra casa de la misma calle número once, se adjudicará a la Josefa Arnau i Mestre...” “...debiendo advertir que la casa que debe adjudicarse al viudo José Arnau i Pina, es con la obligación de abrirse puerta a la calle de la Alegría, que le de entrada por medio de una escalerilla, pues que si bien la tiene hoy por la casa que debe adjudicarse a la Josefa Arnau, es una tolerancia que se le concede tan solo por mientras viva, o hasta que la enagene”.


La casa de la calle del Conejito numero trece, compuesta de planta baja y piso alto, "...esta valorada en dos mil veinte y cinco pesetas”. “Esta casa se construyó sobre un solar cedido por el Excmo. Ayuntamiento de esta Capital, hace unos veinte años (1870), sin que en su adjudicación mediase título de dominio escrito...”

La otra casa que consta de planta baja, situada en este mismo Grao y calle que la anterior, número once, tiene un valor de “mil novecientas pesetas”. Ambas casas tienen la salida por la calle de la Alegría.
Si nos atenemos a los datos que figuran en el libro “Del Castellón Viejo” de D. Vicente Gimeno Michavila, veremos que la calle del Conejito, se la llamó a partir del año 1859, y en el plano que aparece fechado en 1871, tenemos una maraña de edificaciones con callejones sin salida y calles prácticamente sin ningún sentido urbano.

Estas calles al que en el transcurso de los años experimentaron diferentes remodelaciones, aparecen en los planos fechados en los años 1900 y 1904, con una perfecta linealidad con la nueva calle nacida más al norte, que a partir del día 26 de agosto de 1898, llevaría definitivamente el nombre del gran marino mallorquín D. Antonio Barceló.

Es una de las pocas calles, la calle de Barceló, o del Conejito, como debemos llamarla en este recordatorio, que aun conserva algunas de las antiguas casas que han sufrido pocas renovaciones desde su construcción, y que hoy, deshabitadas y con las puertas tapiadas lucen sus muchos años frente a la nueva y ancha avenida o calle de San Pedro, con su ancho andén central bordeado por airosas palmeras, que naciendo en la tapia de la antigua estación de la “Panderola”, es el inicio y a la vez continuación de la avenida de Sebastián de Elcano, convertida en arteria central e interior de nuestro Grao.
eSeferrer

Texto y planos de: Sergio Ferrer de Almenara .- 2010

Historia de una foto vieja

Historia de una foto vieja

Es esta la historia de la fotografía que encabeza este artículo. Una fotografía hecha ya hace más de sesenta años y que ahora cansada de dar tumbos y vueltas por cajones, cajas de zapatos, álbumes y ficheros, por esas cosas de la vida, he conocido su historia, la que me propongo contársela a ustedes.

Se trata de una alquería fotografiada allá por 1954, situada, según el padrón oficial municipal de 1940, en la “carretera nueva, nº 5”, habitada entonces por Pedro Rafels Salvador,(1901), natural de Peñíscola; Antonia Sánchez Salvador,(1902), natural de Torreblanca; Francisca Salvador Obiol, (1853), viuda, igualmente de Peñíscola; Antonia Rafels Sánchez, (1929), nacida en Torreblanca y Pedro Rafels Sánchez, (1939), nacido éste ya en el Grao de Castellón.

Era justo después de terminada la guerra y según datos oficiales, ese censo de 1940, reflejaba un aumento de población, solamente por inmigración, de 939 personas, y de ellas 57de Peñíscola y 206 de Torreblanca. Pues bien, llegada esta familia al Grao, en condiciones francamente lamentables, buscaron donde alojarse para poder comenzar y rehacer sus vidas, ya que la situación, en toda la costa levantina estaba a un nivel parejo, donde la situación laboral era catastrófica y las existencias de productos de primerísima necesidad, eran completamente nulas. Racionamiento escaso de los elementos básicos y poco o ningún dinero para satisfacer las necesidades más elementales.

Vieron esa alquería, que estaba deshabitada, y en un estado de semi-abandono, y haciendo indagaciones, dieron con un señor (Secretari d’Ajuntament), que “dijo” ser el propietario de la misma; que podían establecerse en ella y hacer las reparaciones que pudiesen para hacerla lo más confortable posible. Así fue y el cabeza de familia, marinero, pescador de oficio, pero hombre despabilado, con iniciativa y bastante destreza, comenzó, lento, pero seguro, por reforzar el suelo del primer piso, de madera bastante mal cuidada, y vigas de dudosa solidez, por otras quizás, no tan vistosas, pero que aseguraban un buen pisar y no venirse abajo a la primera de cambio.

Con materiales sobrantes de otros trabajos y procedentes de derribos, se construyó en la parte trasera, “on hi havia un emparrat, va fer una habitació que va dedicar a la cuina i neteja, i junt amb esta, amb planxes de bidons i altres materials semblants, va fer un cobert i un tancat per a guardar els animals que criava: gallines, pollastres, conills, cabres i d'eixa forma tindre per a casa i alguns que venia com a suport als seus ingressos com a home de la mar"
(“donde había un sombrajo hizo un cuarto que dedicó a la cocina y aseo, y junto a ésta, con planchas de bidones y otros materiales similares, hizo un cobertizo y un corralito para guardar los animales que criaba: gallinas, pollos, conejos, cabras y de esa forma tener para el sustento y alguno que otro que vendía como apoyo a sus ingresos como hombre de la mar.”)

En esta casa estuvieron así como unos veinte años , atención, sin que el “propietario” les cobrase jamás ni una peseta de alquiler, hasta que llegado la fecha en que el Grao comenzó a despertar, les comunicó de la necesidad que tenía, ya que se iba a urbanizar esa parte de marjalería y por allí coincidían las actuales calles de Alcocebre y Torrenostra, motivo por el cual dejaron ese domicilio y buscaron su definitivo domicilio en los alrededores.

¿Y como ha llegado hasta mi esta historia?. Muy sencillo; el informador no ha sido otro que Pedro Rafels Sánchez, aquel pequeño infante, que en el censo del Grao de 1940 figuraba con la edad de un año de la “Carretera nueva, numero 5”. Y además de estas explicaciones a la vista de la foto, me ha estado contando, quienes vivían a su alrededor, quienes y como eran cada uno de sus vecinos, en fin, como ahora prosigo.

Si nos fijamos en la parte derecha de la foto, al fondo de la misma vemos un camino o una calle; es efectivamente la “carretera nova” y actual Juan de Austria, que podemos identificar por los árboles que la bordean, eucaliptos, que han permanecido durante muchos años y el árbol de la derecha fue protagonista de un hecho insólito. Un cierto día, posado en las ramas superiores, apareció un ave de grandes dimensiones y de unas características muy peculiares; parecía un águila real. A la vista de ello, llamaron a uno de los muchos cazadores que de fijo había en el Grao, a Manolo Miralles Recatalá, panadero en la plaza de la Iglesia, quien, ante la posibilidad de cobrar semejante pieza, no se lo pensó dos veces. Llegó acompañado de su hijo Manolo, y al ver al pájaro aquel, se tira el arma a la cara, apunta y le suelta los dos cartuchos que tenía su escopeta, y el animal cayó fulminado por los certeros disparos que le propinó “Manolo el panader”. Verdaderamente resultó ser un ejemplar de águila, de una envergadura considerable, que fue motivo de conversación, por todas las tabernas del Grao, durante bastantes días.

También se daba la circunstancia, en esa alquería, que la palmera que se ve detrás de la casa, era una de las pocas datileras del contorno y por tanto, objeto deseado de los niños en época de dátiles ya que a los mismos se llegaba por el medio expeditivo de las pedradas que, desde el suelo se tiraban y que no siempre iban al fruto, si no, más bien, sobre los tejados de los vecinos.

-“La persona vestida de negre, que està dins de la porta, és Antonia Sánchez Salvador, ma mare” em diu Pere.

-“La dona de la dreta, és la mare de Juan Antonio, el calafat; i com veïns teniem a Senta la “Borriola”, a “Manana”, a “Pistón”, a la “Bocatibia” y a “Güala”
-“Allí mon pare, dins del tancat, va fer un pou, perquè a mig metre, eixia una aigua clara i fresca, i allí venien els de la meua família de Moncofa, quan arribaven de la mar, venien a llavar-se i a netejar-se un poc.”
-“ Un poc més enllà, hi havia una altra caseta, on vivien “Les Manuses”…..

Y asi, xarrant, xarrant, pasaron los minutos, nos pasamos de un tema a otro, contando hechos y peripecias de antes y de más atrás, de esas que hacen que el tiempo pase y se te hace tarde para llegar a comer a tiempo.

Pero, mi amigo Pere y yo estábamos satisfechos de esta conversación que nos permitió: a el, contarme su vida y la de su familia, y a mi, conocerla para poder plasmarla en negro sobre blanco y dársela a conocer a ustedes y luego, una vez leída, determinen y emitan su veredicto.
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Texto y fotos de: Sergio Ferrer de Almenara.-2010

Els Ploms de Castellò

1851 - El Plom de Castelló
(Pujol o Tossal de Gasset)

PUJOL DE GASSET. Montículo del término de Castellón de la Plana, situado cerca del Grao. A mediados del siglo pasado fueron descubiertos en él, restos arqueológicos clasificables como neo-eneolíticos, sobre los que se superponían otros, posiblemente de la Edad del Bronce y, más superficialmente, edificaciones y materiales de época ibérica, entre los que destaca y ha dado fama al yacimiento, una planchuela de plomo escrito(*) en alfabeto ibérico levantino, hallada el 30 de agosto de 1851. Un año después, dio la primera noticia de este hallazgo el investigador Lorichs en su estudio Recherches numismatiques concernant principalment les monnaies celtiberiennes. Dicha planchuela mide 445 mm. de longitud por 43 mm de ancha. Está escrita por una sola cara, conteniendo un total de 21 palabras y 154 signos. En su día se dijo que había aparecido en un túmulo con esqueletos y restos de edificaciones, un broche de bronce, etc., pero esto no pudo confirmarse. El plomo, se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. (Domingo Fletcher Valls. Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, tomo 9, Pág. 204).

Actualmente podemos situar con más detalle el lugar del hallazgo, si este lugar cercano al Grao, lo identificamos como el grupo de San Pedro, o el “olivaret” en su día, junto al colegio L’Illa, en la Avenida del Puerto. Hoy en día el sucesor del propietario señor Gasset del 30 de agosto de 1851, igualmente del mismo apellido, abogado, jubilado y residente en Madrid, continúa siendo el titular de terrenos en las cercanías, dado que no hace mucho tiempo, por mediación del anterior Alcalde de Castellón, D. José Luís Gimeno Ferrer, se le solicitó permiso para que los escolares del colegio L’Illa, pudiesen tener un lugar para el recreo, en parte de sus terrenos, con motivo de unos trabajos realizados en el citado centro.
Circulaban varias versiones sobre los motivos y orígenes de estas excavaciones; una de ellas, parece ser, fueron producto de los primeros trabajos efectuados con motivo del estudio del terreno para comenzar con el tendido de la vía férrea y la instalación de la estación y cocheras del ferrocarril de vía estrecha, que después se conocería por el cariñoso sobrenombre de “La Panderola”. Luego de constatar esta y alguna más, leídas y oídas otras opiniones, y atendiendo a diversos estudios y artículos aparecidos en diversos medios científicos, avalados por firmas como D. Jorge Maier, D.Gustavo Lorichs, D.Martín Almagro, D.Juan M. Abascal, D. Ramón Menéndez Pidal, D. Juan Btª Porcar Ripollés, quienes coinciden que el origen de este hallazgo no fue otro que el movimiento de tierras y relleno de terrenos pantanosos, abundantes en los alrededores del actual Grao, como los que hasta mediados los años sesenta, a lo largo del camí del Serradal, desde el camí de La Plana, hasta el camí de la Ratlla, se ha venido cultivando el Arroz, poblado de abundantes fincas y extensas eras, para la trilla, secado y manipulado de este cereal; lugar conocido asimismo por el apelativo del “Lluent”, por sus condiciones de humedal y donde se podían localizar hasta seis túmulos, tossals o puchols de tierra.

“Puchol o Pujol, se refiere al conjunto de ruinas de algún edificio, o túmulo funerario”.

En varios de los Puchol de los alrededores del Grao, de los cuales se extrajo la tierra para transportarla a lugares húmedos, y convertirlos en terrenos cultivables, no se tuvo ningún cuidado en el manipulado y el transporte de la misma, con la pérdida de posibles restos arqueológicos que todo este subsuelo guardaba o escondía a escasa profundidad; ahora bien, en el desmonte que se practicó el año 1851, de la tierra del tosal de Gasset, entonces propiedad de Antonio Enrich, para trasladarla a un terreno que estaba en la playa, para convertirlo en huerto. Al trasegar la tierra, a muy poca profundidad, así como un palmo más o menos, vieron que en los restos de lo que podía haber sido una edificación, aparecían algunos objetos de barro, unas hebillas de bronce, monedas de cobre (dos o tres). Junto con los restos de cerámica se encontró también un rollo de plomo, el que desenrollado se podía ver una serie de signos en una escritura desconocida, escritos en cuatro líneas, la ultima más corta.

Este descubrimiento tuvo lugar el día 30 de agosto de 1851, a las dos y media de la tarde, siendo los trabajadores Jaime Doménech, Vicente Tomás, Juan y Jaime Gual y José Izquierdo y dos o tres más, todos ellos vecinos de esta ciudad, siendo José Izquierdo quien halló entre los restos cerámicos este rollo de la plancha de plomo que llevaba la inscripción reseñada.

(Tira de plomo hallado en el Grao, en el Pujol de Gasset; 445 mm. ancho y 43 mm.alto) foto: Sergio Ferrer

Según las crónicas oficiales del Gobierno civil de Castellón, esta pieza fue entregada a Vicente Roca, encargado del trabajo de desmonte del puchol, quien lo entregó al Gobernador Civil Domingo Portefaix y éste como miembro de la Diputación Arqueológica, de la Academia Española, lo cedió a su Director, Basilio Sebastián.

Esto trajo consigo una serie de reclamaciones por parte de la Real Academia de la Historia, y la Academia Española de Arqueología; una Comisión, integrada por los académicos Don Antonio Cánovas del Castillo, Manuel Colmenero y Vicente de la Fuente, debe decidir si el Gobernador de Castellón procedió ilegalmente a su entrega ya que debía haber entregado la pieza a la Real Academia de la Historia según las leyes vigentes en 1803 y no a un particular.

Después de una serie interminable de reclamaciones por Museos, Academias, secretarías y Subsecretarías, que hacen interminable la procesión de, cartas, decretos, mandatos. órdenes, traslados, ascensos y descensos, el plomo de Castellón ingresa el día 7 de noviembre de 1868, en el Museo Arqueológico Nacional, bajo la dirección de D. José Amador de los Ríos, donde hoy continúa

Según palabras autorizadas, manifestadas por el Sr. Director del Museo de Castellón, el día de la presentación de este importante documento, este tipo de planchas de plomo eran utilizados, bien como documentos de transacciones mercantiles; bien como documentos del cargamento de una embarcación; también se solían encontrar en los monumentos funerarios, como oración o encomienda a los Dioses, incluso podían ser también unos conjuros para alejar del difunto a los malos espíritus. Hay también quien expone la hipótesis de que este documento, pudo aparecer en esta playa por haber sido traído de otras tierras, por el medio más apropiado en todos los tiempos que era el comercio marítimo.

Sea como fuese, el caso es que desde la edad del Bronce, en un principio y en la época ibérica posteriormente, se detecta en nuestra costa una presencia continuada de asentamientos humanos y por medio de esta tablilla de plomo, una cultura manifestada y escrita en alfabeto ibérico-levantino, que aunque se ha descifrado no se encuentra significado a estas palabras hasta el momento, según nos relata el Sr. Fletcher Valls.

(Detalle del Plomo de Castellón.- foto Sergio Ferrer)
La transcripción del plomo es la siguiente:

Übartiaigis: abariergite: sinebetin: urcecercere: auruniberceai.
Astebeiceaie: ecariu: aduniu: boduei: baidesgi: escusu: sosinbiuru.
Borberoniu: cosoiu: baidesgi: bericarsense: ultiteceraicase.
Argiticer: aicas: balcebiuraies: baides: baniecarse.


Tenemos que agradecer la oportunidad que nos brinda el Museu de la capital, para que durante dos meses podamos admirar esta muestra de la presencia de nuestros antepasados en nuestro mismo Grao, en el tossal de Gasset, desde tiempos inmemoriales, que normalmente tiene su sede en el Museo Arqueológico de Madrid y poder contemplar este valioso ejemplar, pues no es frecuente el desplazamiento de estos documentos fuera de sus habituales lugares de exposición.

El plomo de Castellón es pues una pieza excepcional, no sólo por tratarse del primer documento epigráfico ibérico hallado en España, sino porque forma parte de uno de los tipos epigráficos ibéricos más interesantes ya que son los que proporcionan más elementos de juicio a la hora de profundizar en el conocimiento de la escritura ibérica, como en cierta manera alcanzaron a entrever los doctos integrantes de la Real Academia de la Historia. Hoy en día se conocen alrededor de setenta ejemplares de plomos ibéricos. Su contenido es posible que esté relacionado con asuntos de índole económica o cartas privadas aunque no se excluye que algunos, dado en el contexto arqueológico en que han sido hallados, se puedan relacionar con oraciones funerarias, pero en ningún caso con téseras de hospitalidad más propias del mundo celtibérico, como se ha clasificado en alguna ocasión el plomo de Castellón
Sergio Ferrer de Almenara
Abril 2006

Núcleo de Pujolets en el Grao de Castellón (según Juan B. Porcar)

Pujols del Terme de Castelló, según dibujo y detalle de D.Juan B. Porcar

Nomenclatura de los Pujols en el término de Castellón
(según Juan B. Porcar)

1.—Pujolet Altava 14.—Pujolet Cama
2.— » Campos 15.— » de la Sal
3.— » Baralluga 16.--´Grao Torre
4.— » Talala 17.—Pujolet Bargalefa
5.—Platja Vinatxell-Almalafa 18.— » Xarapio
6.—Pujolet Barrera 19.— » Camí fondo
7.— » Matamoros 20.— » Taraçona
8.— » Almaçorí 21.—Camp de tir
9.— » Carreter 22.—Graó prehistoria
10.— » Menescal 23.—Camí militar romá
11.— » Alegre 24.—Sant Gregori
12.— » Comú de la Torre 25.—Font Borrasota
13.— » Gasset

Sergio Ferrer de Almenara 08 - 2010

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1802 La Font de la barrassota

1802 - “La Font de la Barrassota”

Tal cual suena “Barrassota”, con dos erres y dos eses, este nombre en valenciano, figura en el plano de las partidas de Castellón fechado el año 2002, ya dentro de la parcela de la Refinería, como testimonio de la fuente que fue de disfrute público, hasta la construcción de dichas instalaciones, nombre conocido por estas generaciones desde hace unos sesenta años.


“Fuente de la Rabasola”

Así se lee en el plano Catastral del Instituto Geográfico Catastral, fechado el día 15 de marzo de 1945.



“Font de la Barasota”

Don Vicente Traver Tomás, en su libro Antigüedades de Castellón, nos muestra de esta forma el nombre de la fuente, que en su lápida, fechada en el año 1802, fue inaugurada por el Gobernador Bermúdez de Castro.

“Con esta Obra, hecha baxo del feliz auspº del Sr. Dn. Antº Bermz. de Castro, Brigr. de los Rs. Excrs. y Govor. de esta villa, se restituyó el agua extravasada al centro de este manantial saludable.- Año 1802”.


Acequia nº 13 y Font de “La Barlasota”

En las Ordenanzas de la Comunidad de Labradores y su Sindicato y Jurado de Policía Rural, con fecha de 10/03/1906, don Vicente Gimeno Michavila, nos nombra como “Barlasota”, la fuente y acequia que nos ocupa.


“La Font de la Barlaçota”

Con esta grafía la representa D. Enric Forcada Traver, en su libro de contes, Cavallers, falta o bona? (S C C 1973), donde sitúa a su personaje el Gegant Mitja-cara, para saciar su sed, en las aguas de esta fuente, antes de seguir su camino hacia “la cova de les maravelles”.

Estas han sido las diversas denominaciones, salvo error, que he podido localizar en distintos orígenes y publicaciones, sobre el nombre correcto de la citada fuente, a petición de D, Joaquín Torres Navarro, de la Tenencia de Alcaldía del Grao, para la denominación de la rotonda de la carretera de Almassora, sita en el limite de las poblaciones de Castellón y Almassora.
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Texto de: Sergio Ferrer de Almenara